Alexis Braulio ha construido un puente entre las vinatas recónditas de Durango y los paladares urbanos, transformando el acto de vender mezcal en una labor de rescate cultural y diagnóstico sensorial a través de su marca, Doctor Montesinos.
Para Alexis Braulio, el mezcal no es simplemente un producto comercial, sino una herencia que corre por sus venas y una pasión que redescubrió al regresar a su tierra. Formado profesionalmente en el teatro, Alexis ha logrado amalgamar su capacidad interpretativa con su conocimiento del destilado para dar vida a un personaje que es, al mismo tiempo, un homenaje y un manifiesto: el Doctor Montesinos.
Este personaje, que surgió de manera deliberada para dotar a la marca de una identidad inconfundible, rinde tributo a un amigo entrañable ya fallecido. Sin embargo, su estética está profundamente anclada en la historia de Durango. La imagen de la marca —una fotografía de Pancho Villa, ícono del estado, intervenida con elementos steampunk— proyecta la visión de un «boticario» que viaja con un maletín cargado de «remedios» espirituosos. Esta narrativa visual se apoya en el uso de botellas farmacéuticas de color ámbar, una elección que nació de la necesidad ante la escasez de insumos durante la pandemia, pero que terminó por definir la esencia de la marca.

El rol del curador: Selección, no solo producción
A diferencia de otros modelos de negocio, Doctor Montesinos no se limita a la producción, sino que se erige como una curaduría de autor. Alexis recorre las vinatas del estado, estableciendo vínculos de respeto y colaboración con maestros mezcaleros que, aunque poseen productos de una complejidad asombrosa, a menudo carecen de los canales para llegar a nuevos mercados.
Su labor como curador implica un diagnóstico constante. Alexis no selecciona cualquier lote; busca «mesadas» específicas que posean un carácter único y una personalidad que destaque sobre la producción estandarizada. «Es una curaduría basada en mi propio paladar», explica, asegurando que cada botella que llega al maletín del Doctor ha pasado por un riguroso filtro sensorial. Al vender, Alexis prefiere decir que «comparte» el producto, manteniendo siempre el reconocimiento hacia el maestro que se esfuerza arduamente en el palenque.

El diagnóstico sensorial y la esencia líquida de la sierra
La propuesta del Doctor Montesinos constituye un catálogo vivo de la biodiversidad y la tradición de Durango, ofreciendo un diagnóstico sensorial que se aleja de las producciones industriales para centrarse en la complejidad de lo silvestre. Esta experiencia comienza con la hegemonía del Agave Cenizo (Agave durangensis), del cual Alexis ha logrado consolidar una curaduría de hasta diecisiete variedades distintas, provenientes de diversos maestros y zonas geográficas que otorgan matices diferenciados a cada lote. No obstante, la mística del «Doctor» no se detiene en el Cenizo; su maletín resguarda joyas líquidas extraídas de agaves silvestres de difícil acceso como el Verde (Salmiana), el Tepemete, la Masparilla, el Sierreño y el Chacaleño, así como el escaso y valorado Lamparillo.
Cada una de estas etiquetas es seleccionada por poseer un perfil marcadamente seco, mineral y profundamente herbal, características intrínsecas del suelo duranguense. Un elemento fundamental que define este diagnóstico es el respeto por el sistema de destilación tradicional conocido como «el viejo», el cual utiliza una montera de madera que imprime un carácter rústico y una identidad inconfundible a cada destilado. Asimismo, la oferta se extiende hacia el Sotol, que a pesar de provenir de una planta distinta a la del agave, es procesado bajo los mismos estándares artesanales, resultando en perfiles aromáticos que evocan tierra mojada, paja y matices sorprendentes de cuero o notas lácticas. Al final, lo que el Doctor ofrece es una selección donde cada botella posee una personalidad propia que no compite con las demás, sino que complementa un espectro de sabores que solo la sierra de Durango puede producir.

El maletín como escenario
El acto de presentación es, en sí mismo, un performance. Alexis llega a bazares, barras y hogares cargando su maletín de médico antiguo. Al abrirlo y revelar las botellas de bótica, se produce un efecto de asombro que facilita la conexión con el cliente. «La gente se maravilla con el espectáculo de sacar las botellas», comenta. Pero detrás de la teatralidad del «Doctor», hay un compromiso inquebrantable con la calidad: el contenido debe ser excepcional.
Doctor Montesinos se ha convertido así en un referente de confianza. Cuando Alexis abre su maletín, no solo ofrece un trago; ofrece un diagnóstico de la tierra de Durango, una dosis de cultura ancestral y la garantía de que lo que se está probando es lo mejor que la sierra tiene para ofrecer. Es, en última instancia, un honor para él honrar a la tierra y a los maestros que mantienen viva la llama del mezcal tradicional.
