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Cantares de Valles: La esencia pura del maguey y la defensa del comercio justo

Desde el rescate de las tradiciones oaxaqueñas hasta la lucha contra la industrialización desmedida, Carlos Villanueva relata el viaje para crear una marca que fusiona arte, música y respeto absoluto por los maestros destiladores.

A Carlos Villanueva, cofundador de la marca Cantares de Valles, un viaje a Oaxaca hace unos 15 años le cambió la perspectiva. Tras llegar a un palenque tradicional, quedarse platicando y probando mezcal, quedó cautivado por la magia de la destilación y comprendió que su camino estaría ligado a esta bebida. Lo que comenzó como una herencia familiar —el mezcal siempre estuvo presente en las fiestas y regalos de su familia oaxaqueña— se transformó en un proyecto de vida que busca fusionar el arte del maestro mezcalero, la ilustración y la música en una sola botella.

El nombre «Cantares» no es casualidad. Antes de adentrarse de lleno en la comercialización de destilados, Carlos y su socio Santiago Álvarez fundaron una empresa dedicada a llevar energías renovables a poblaciones marginadas. Durante esa etapa, también organizaron una pequeña gira musical de blues latino. Comprendieron entonces que el mezcal es un espíritu de emociones, alegrías y nostalgias, y que al calor de un buen trago siempre se termina cantando. Así, con una etiqueta diseñada por el pintor Mateo Pizarro, nació una marca que rinde homenaje a esa conexión artística.

El compromiso inquebrantable con el artesano

En una industria que ha experimentado un boom acelerado, Cantares de Valles se posiciona como un bastión del comercio justo. Mientras que la alta demanda ha llevado a que muchas marcas busquen industrializar el proceso, regatear precios o diluir sus bebidas, Carlos tiene claro que el alma del mezcal reside en el artesano.

El maestro mezcalero es el verdadero artista, el guardián de una tradición que no responde a caprichos del mercado. Por ello, la marca opera bajo una filosofía estricta: no regatear. Se busca que el maestro gane lo mismo que el comercializador, reconociendo el inmenso trabajo físico y técnico que implica cada lote. Es una alianza basada en el respeto mutuo, donde cuidar al artesano garantiza la excelencia del destilado.

Un portafolio con espíritu y graduación auténtica

La oferta de Cantares de Valles destaca por su carácter y densidad. Actualmente, cuentan con un Espadín (madurado en vidrio de cuatro a ocho meses), un Chuparrosas de la región Chontal, un Ensamble (Espadilla, Gavilán y Pelón Verde) y un Tobasiche, a la espera de lanzar próximamente un Mexicano Silvestre.

Una de las grandes batallas de la marca es la educación del consumidor frente a los grados de alcohol. Sus mezcales se embotellan tal como salen de la segunda destilación —sin añadir agua—, manteniendo graduaciones puras que oscilan entre los 47 y los 51 grados. Aunque algunos consumidores, acostumbrados a los 38 grados de las marcas industriales diluidas, pueden sentir temor inicial de ser «noqueados», la realidad es distinta. Al conservar únicamente el cuerpo puro y eliminar los metanoles, el destilado adquiere una textura densa y aceitosa que concentra la esencia del maguey, reduciendo drásticamente cualquier malestar al día siguiente. No es «agua cara», es pasión líquida que calienta la voz para cantar.

El perfil de sabor también se cuida al máximo. Al utilizar maderas no resinosas como el encino y la parota en sus procesos, evitan que las notas ahumadas opaquen las características florales y perfumadas de sus fermentaciones, logrando un equilibrio distintivo.

Desafíos burocráticos y la mirada hacia el futuro

El camino no ha estado exento de obstáculos. A los retos económicos naturales de emprender se sumó un tortuoso proceso burocrático ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). En un entorno donde existen personas acaparando decenas de nombres sin producir una sola gota de alcohol, lograr el registro oficial bajo el nombre «Cantares de Valles» les tomó más de dos años y supuso una fuerte inversión de tiempo y paciencia.

A pesar de ello, el proyecto sigue creciendo y expandiendo sus horizontes. Actualmente, sus botellas se comercializan a través de su página de Instagram y en puntos estratégicos como la tienda Agave y Uvas en la colonia Narvarte, así como en diversas terrazas de la colonia Roma y en Puerto Escondido.

El futuro de Cantares de Valles es ambicioso. Carlos Villanueva planea inaugurar un palenque propio, donde aprenderá a destilar directamente bajo la tutela del maestro Arturo García. Además, para finales de año, abrirán una mezcalería en Punta Zicatela. El objetivo final es consolidar una ruta turística y cultural que conecte la Ciudad de México con Oaxaca y culmine en la costa, ofreciendo a los amantes de la música y el mezcal una experiencia inmersiva.

IG: www.instagram.com/cantaresdevalles

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